La práctica del jaripeo tiene su origen en las faenas realizadas en las haciendas de la Nueva España, para amansar caballos y arrear el ganado. En el norte del territorio novo hispano se construyeron algunos corrales circulares conocidos como “el Rodeo”, donde se realizaban las actividades de doma de los animales, los cuales poseían una salida o “manga” con una trampa para que los animales no pudieran regresar una vez reunidos. Ocasionalmente estas habilidades ganaderas se ejecutaban como muestra de destreza y distracción por los vaqueros con el nombre de jaripeo.
El jaripeo, que se practicaba en gran parte del país, va adquiriendo particularidades regionales, acrecentadas en Texas cuando se separa de México.
Con el tiempo, en el país vecino va adoptando características muy locales y algunas de las suertes del jaripeo se ven modificadas. Nace así el rodeo como deporte reglamentado que pronto se extiende por el territorio norteamericano.
Aunque no hay documentos que lo avalen, es posible que a finales de la década de 1960 y a principios de la de 1970 se haya comenzado a promover el “rodeo americano” en el norte de México; sin embargo, se le agregaban algunas características del jaripeo, como la monta de caballo a dos manos.
 

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