El narrador Erick Rojas Martínez, conocido en el ámbito del jaripeo como “el Siete Copitas” se ha convertido en la voz oficial de los jaripeos.
El locutor profesional del jaripeo extremo, no sólo ha narrado en los diferentes festejos en el estado de Oaxaca; su voz también se ha dejado escuchar en jaripeos de diferentes entidades del país, como Michoacán, Hidalgo, Guerrero, Estado de México, Veracruz, Puebla y Guanajuato; pero el mundo del jaripeo también ha llevado al “Siete Copitas” a trascender fronteras, y ha narrado jaripeos en Estados Unidos, en diferentes ciudades de las entidades de Nueva York, California, Illinois y Carolina del Norte.
“Me siento muy afortunado de pertenecer al maravilloso mundo del jaripeo”, señaló el locutor Erick Rojas Martínez.
“El Siete Copitas” nació y creció en la población de Tamazulpan del Espíritu Santo, en la región mixe de la Sierra Norte de Oaxaca.
“Yo vengo como de una familia de humilde, de trabajo, de arraigo, de costumbres, de tradiciones, de creencias religiosas, de amor a su tierra, pero sobre todo con enormes valores morales. Esa fue mi enseñanza”, mencionó el locutor profesional de jaripeos.
Comentó que desde muy pequeño él fue un apasionado del jaripeo, ya que padre, a quien apodaban “el Siete Copas”, participaba en los jaripeos. Y cuando él tenía unos 14 años de edad, en una comunidad vecina a la que él vivía, convocaron a jinetes para un torneo en la modalidad pierna suelta.
 
Y para mi suerte en ese torneo ocupé el tercer lugar, ganándome como premio 500 pesos
 
Un año después, emigró a los Estados Unidos en busca el anhelado sueño americano, donde trabajó hasta que lo arrestaron por ser ilegal y fue deportado.
“En mi celda me sentí triste, porqué todos mis sueños frustrados, por lo que pedí con gran devoción al santo milagroso de mi región, el señor de Alotepec, que me ayudara a regresar a mi pueblo, y le hice la promesa que yo montaría un toro en su honor en el día de su festividad”, dijo Erick Rojas Martínez.
Un día, ya hace ocho años, no llegó el locutor que narraría el jaripeo, y fue entonces cuando “el Siete Copitas” tomó el micrófono y se lanzó al ruedo. En esa ocasión no le pagaron, y así lo hizo durante tres años en algunas festividades, hasta que decidió dedicarse a la locución profesional de jaripeos, la cual le ha dado la oportunidad de conocer mucha gente aficionada, ganaderos, jinetes, payasos, caporales y animadores; así como pisar un sinnúmero de plazas de México y los Estados Unidos.


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